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Uso de los edulcorantes 

Los edulcorantes son sustancias capaces de otorgar sabor dulce a un alimento sustituyendo así total o parcialmente el uso de azúcar en el mismo. Actualmente existe un amplio uso de estos aditivos en alimentos y bebidas con el objetivo de disminuir el contenido calórico de los productos y contribuir en la mantención de dietas más equilibradas que permitan un control efectivo del peso corporal. 

 

Considerando que evitar los alimentos ricos en azúcares es una de las medidas principales para mantener o bajar de peso, y que el panorama del sobrepeso en Chile es alarmante (chilenas lideran los índices obesidad en Sudamérica), se vuelve muy necesario educar a la población también en el uso de estas sustancias.
Ha quedado en retirada la idea de que los edulcorantes, naturales o artificiales, t
ienen efectos perjudiciales en la salud. En nuestro país, están regulados por el Reglamento Sanitario de Alimentos y cubren los requisitos de seguridad para su Ingesta Diaria Admitida (IDA) sin aportar un riesgo para el bienestar. 

 

Lo que ahora se discute es si en realidad ayudan o no a bajar de peso. Estudios recientes en animales indican que el consumo de edulcorantes en las comidas podría aumentar el apetito, causando mayor consumo de alimentos y por lo tanto ingesta de calorías. ¿Es cierto esto? Los expertos indican que depende de la naturaleza de la sustancia. Hay edulcorantes que generarían mayor sensación de hambre tras su consumo y otros que no, como es el caso de la estevia. Existen varias hipótesis que intentan explicar esta condición en los edulcorantes. Los estudios en animales muestran efectivamente estos hallazgos y que se podrían extrapolar a la realidad humana; hay pacientes que refieren que, tras el uso de edulcorantes en sus alimentos, sienten más apetito en la comida siguiente, siembargo, esto no se da en todos los casos. Esto se aplicaría a sustancias como la sacarina, aspartamo, acesulfamo y ciclamato. Estos gatillarían señales a nivel hipotalámico que derivarían en la sensación tardía de falta de alimento. Entonces, ¿los más recomendables serían la sucralosa y la estevia? Si se busca controlar apetito, entonces sí. 

 

Al usar edulcorantes el objetivo es reemplazar el azúcar para no ingerir calorías vacías, pero no aumentar el dulzor en los alimentos. Hay que regular la dosis del edulcorante e idealmente ir disminuyéndola para que el organismo se acostumbre a un consumo dulce” moderado. Si se adicionan cantidades mayores a las sugeridas, solo se logrará entrenar al cerebro en sensaciones cada vez más acentuadas de sabor dulce y tras esto, incluso un producto dulce cualquiera puede pasar a ser desabrido para esa persona. 

Se podría pensar entonces que es mejor optar por el azúcar y no por los edulcorantes, pero los más entendidos continúan recomendando el reemplazo de ésta. Hay que tener presente que el consumo de azúcar siempre se ha relacionado estrechamente con grandes problemas sanitarios actuales como lo son el sobrepeso y obesidad y los altos índices de enfermedades como resistencia a insulina y diabetes.

 

¿De qué otra forma podemos ayudar a las personas a controlar el apetito? Así como se sugiere entonces un consumo moderado de edulcorantes y preferir aquéllos de origen natural como sucralosa y estevia, pues no tendrían los efectos que causan mayor ingesta como los edulcorantes sintéticos, existen otras medidas con las que podemos educar a las personas para que alcancen ingestas calóricas adecuadas, varias se pueden basar en el hecho de ofrecer saciedad. 

 

  • Comer lento. Recordar a las personas que necesitan 20 minutos para obtener la señal de saciedad que envía el cerebro. 

  • Fraccionar la alimentaciónComer cada 3 horas y a medida que se acerca la última hora del día ir disminuyendo la cantidad de alimentos, sobre todo carbohidratos.  

  • Disfrutar la comida. Percibir aromas, sabores, texturas y valorar lo rico de comer. Existen técnicas que ayudan en estos procesos pues no siempre es fácil asimilarlos, como mindfulness por ejemplo.  

  • Incluir alimentos “saciantes”. Aquéllos que incluyen fibra como frutas, verduras y cereales integrales en porciones adecuadas. 

  • Beber agua. Estimular el consumo de líquidos, dado el bajo consumo que existe en la población, también ayuda en todos los procesos metabólicos que repercuten finalmente en un buen funcionamiento digestivo. 

 

Otro dato interesante relacionado con el uso de edulcorantes es la recomendación que se hace en embarazadas. Sucralosa y estevia también serían los indicados. Si bien no existen estudios concluyentes sobre el consumo de edulcorantes artificiales en la etapa gestacional y sus consecuencias en el feto, respecto al uso de sacarina particularmente podrían anticiparse posibles efectos sobre el desarrollo del sistema nervioso del futuro bebé.